No sé cómo empezar esta historia, en realidad parece que hubiese sido ayer cuando todo comenzó. Fue un sábado 26 de Junio hace 4 años atrás, yo tenía más de una semana aquí en Perú ya que había vuelto de vivir 5 meses en otro país. Aun recuerdo a mi mejor amigo “F” preguntándome: “¿Quieres ir a una reunión con mis amigos de la universidad?, sin dudarlo acepte su propuesta. Verán, para mis infantiles 18 años no sabía aun lo que era la palabra “tonear” y los riesgos que conllevaban este olímpico deporte. Me dijo que fuese a su casa a las 8 de la noche ya que algunos de sus amigos se encontrarían ahí para luego ir a esta “sencilla reunión”. Sinceramente no le tomé mucha importancia a este evento o tal vez ese fue mi error porque malinterpreté el término ya que me presente al lugar muy puntual con fachas dignas de un honrado limosnero y siendo detallado, sin haberme dado una sola pasada de jabón por mi áspero rostro, ni haberme lavado el pelo que ya de por si estaba lleno de un material muy duro llamado gel. Por si fuera poco estaba pasando por un resfriado que ya me había dejado al 50%. Una vez que llegaron los amigos de “F” enrumbamos a tal reunión que para ese entonces ya no era una “reunión” sino el cumpleaños de “L”, el cual me preocupó un poco más ya que tal vez mis fachas no serian lo bastante respetables para la ocasión.
Cuando llegamos y me refiero a mis fachas y yo, detecté que mis miedos se habían hecho realidad. Todos parecían haber sacado los mejores “trapos” que tenían para esa noche. Lo único que me quedó fue esconderme detrás de “F” para no llamar mucho la atención de tan distinguido grupo social. Mientras saludaba y conocía a la gente “fugazmente”, pensaba que el día no podría pasar a mas especial después de la situación que estaba teniendo, tal vez fue por eso que no me di cuenta de ella y lo que estaría por venir en el resto de la noche. Luego de haber consumido considerables tragos de alcohol, todos decidieron seguirla a una discoteca, todos concordaron pues en dirigirnos a “Dj Jijuna”. Al llegar, me di cuenta que la situación se había ido de mis manos. Con mis únicos 20 soles pagué la entrada y también use por primera vez mi D.N.I. para ingresar a una discoteca, lo cual me hiso sentir orgulloso de una forma tan ridículamente madura. En ese momento, ya no me importaba la ropa que traía puesta ya que en la oscuridad la gran mayoría de las cosas pasan desapercibidas. Una vez que todos se localizaron en un rincón del local, muchos decidieron empezar a bailar. Para ser sincero, en ese entonces yo no bailaba ni a un trompo pero cuando vi que algunos bailaban en grupo decidí asistir a mi esqueleto con ritmos altamente pegajosos.
Aquí es cuando todo cambia, las próximas líneas tal vez sean el momento principal de todo este post o de toda esta historia que estaré contando en las próximas semanas. En realidad creo que va más allá de estos post, es una de las cosas más importantes que han pasado en estos últimos 4 años. Cada uno empezó a hacer parejas en esa pista de baile, quise salir de ahí viendo que no tendría opción y lo único que lograría si me quedaba sería estar solo. Fue cuando apareció ella, lento como si fuera una película, nos juntamos. Recuerdo que fue salsa lo que bailamos pero no recuerdo el nombre exacto de la canción y creo que en eso ahora no importa. Mientras bailábamos con pasos descoordinados gracias a mis 2 pies izquierdos, intercambiamos preguntas y dejábamos que la música fluyera en el lugar. Incluso se animo a darme una vuelta mientras ella ponía su dedo índice en mi cabeza, fue cuando tardíamente recordé que mi pelo estaba hecho “piedra” gracias a las toneladas de gel que me había propinado. Si, fue todo una sorpresa para ella y es que en realidad se convirtió en una de las anécdotas de esa noche. Luego de haber bailado un largo rato nos separamos sin decir ni un adiós. Pensé que las cosas terminarían ahí, que sería una de esas cosas especiales que pasan en noches especiales. Así que decidí divertirme, a esa hora de la noche mi garganta estaba desecha por los fuertes tragos que había consumido y ya me sentía peor a lo que estaba desde antes de salir de mí casa. Fue cuando de casualidad vi mi celular que registraba 15 llamadas perdidas y es que era tardísimo, mis padres me habían dado permiso hasta cierta hora que dicho sea de paso había sobrepasado en exageración. Sintiéndome un “ceniciento”, donde no había tiempo que perder, me despedí de “F” pero no de esa chica con la que baile que para mi sorpresa no me había dado su nombre. Y así acabo esa “reunión” para mí, en un taxi a mi casa medio ebrio y medio resfriado.
Al día siguiente cuando desperté con un dolor de cabeza y garganta insoportables, no podía dejar de pensar en esa chica con la que había bailado. Era como si ella hubiera entrado sutilmente a mi mente y a mi corazón mientras dormía. Solo me quedaba esperar hasta la tarde donde volvería a la casa de “F” para visitarlo y poder preguntarle por tal chica que no me dejaba pensar en nadie más que en ella. Una vez en la casa de “F”, mientras jugábamos “Starcraft” con su primo “P” y atendíamos conversaciones por Messenger, empecé a describirle a la chica con la cual baile. Luego, el me dijo sonriendo: “Ahhhhh, ella es “Y”. ¿Por qué?”. Para ese momento era obvio el motivo de mi pregunta pero le respondí con timidez: “Es que creo que me gusta”. Para mi suerte ese día, “Y” estaba “online” en el Messenger de “F”. Luego, para aprovechar la ocasión, “F” abrió una ventana de conversación con ella. “F” en cierto punto, cambio el rumbo de esa conversación para tratar descubrir si ella se acordaba de mí. Para ese momento, debo admitir, tenía un poco de temor que “Y” no tuviera el más mínimo recuerdo de mi. Momentos después de hacer la pregunta “millonaria” y minutos después, que en realidad se pareció mucho a horas, de esperar por su respuesta, finalmente respondió que se acordaba de mí y pues eso me daba muchos ánimos para seguir adelante. Celebrando con una sonrisa, no me percate que “F” en tono de broma había escrito que ella me gustaba en la conversación, mas no había enviado el mensaje aun y acercaba su dedo índice en son de broma peligrosa al “Enter” para propinarme descargas de temor y angustia. Fue cuando esa “broma” se le escapo de las manos y mando el mensaje para que finalmente yo casi muriera de un paro cardiaco o peor aun quedarme en un estado vegetal. Para mi suerte y mala suerte también, “Y” no lo tomó como algo tan en serio y paso muy desapercibido para ella. Pero para mí no, ese sería el gran comienzo a una historia que duraría 4 años y que en realidad se sigue escribiendo. Así fue como conocí a “Y”.
Saturday, August 23, 2008
Subscribe to:
Post Comments (Atom)








0 comments:
Post a Comment